Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

La Comunidad del Anillo en 25 mm


Cuando les mostraba el resultado logrado con la miniatura de Aragorn y Hasufel, recordé que les debía una entrada con las dos versiones de los cuatro hobbits que fui pintando en paralelo algunas semanas atrás. Por otro lado, y sin que, en principio, tuviera relación, en la partida del pasado domingo hubo un par de comentarios sobre la dificultad de pintar miniaturas, y yo indiqué que era cuestión de tiempo y paciencia.

Siempre fui de los que les traía de cabeza la asignatura llamada "Plástica" (donde encontrabas cosas tan dispares como pintar un dibujito, hacer una figura con cartones o aprender a tocar la flauta). Y aunque tampoco puedo verme como un maestro en este arte de pintar figuritas, es bastante obvio que he ido mejorando y aprendiendo diversas técnicas (y aún sigo en ello).

Como muestra, hoy les traigo las miniaturas que conforman la caja La Comunidad del Anillo, para el juego que Games-Workshop creó basándose en las adaptaciones de las películas de El Señor de los Anillos. Fueron algunas de las primeras figuras de la línea (junto a unos orcos de Moria de plástico) y, aunque no me he puesto a buscar exactamente de cuándo son, tengo claro que hace ya más de una década.

Yo las he ido pintando a lo largo del tiempo, así que, como digo, sirven como muestra de la mejora de mi habilidad. Gandalf es de las primeras minis que completé (aunque para entonces había dejado algunas a medias, y al menos ya lograba controlar bastante el pincel). Aragorn, Boromir y Gimli se suceden a lo largo de un par de años. En ellas prima todavía el método de capa base - lavado de tinta - luces en degradados. Y luego viene el salto en el tiempo y en la técnica, porque Legolas y los hobbits fueron pintados hace cosa de un mes o dos. Después de la foto de conjunto les muestro otras versiones de los hobbits (correspondientes a la caja Disolución de la comunidad), donde el cambio principal es que ahora llevan la capa élfica. Están pintados al mismo tiempo que los anteriores, así que ni siquiera tuve de hacer nuevas mezclas de color.

Les dejo con las imágenes.
















eSdlA, peli vs libro, I-9: Bajo la enseña de El Poney Pisador


Pasamos al noveno episodio, en el que volveremos a poder comparar la novela y su adaptación cinematográfica.

En el libro:

El capítulo se inicia con un pequeño excurso que trata sobre las tierras de Bree y su gente, de la existencia de unos viajeros que llaman montaraces y de la presencia de diversas familias hobbits en Bree. También se describe la distribución de los edificios en la villa, y por supuesto su posada, El Poney Pisador.

Frodo y sus compañeros llegan de noche a Bree, y Herry, el guardián de la cancela, tiene la obligación de preguntar. Entonces Frodo pronuncia una de esas frases famosas: «Nuestros nombres y nuestros asuntos son cosa nuestra y éste no parece un buen lugar para discutirlo», aunque finalmente es Merry quien logra acceso a la villa, diciendo que es un Brandigamo y recordando que en tiempos pasados se trataba cortésmente a los viajeros.

En la posada, el atareado Cebadilla Mantecona los recibe lo mejor que puede, y les ofrece unas habitaciones especialmente preparadas para hobbits, «en la planta baja, como prefieren ellos, con ventanas redondas y todo lo que les gusta». Los hace pasar a una salita y Nob les sirve la cena (mientras que Bob se ha ocupado de sus monturas). Después de la cena Frodo, Sam y Pippin deciden unirse a la gente del salón, mientras que Merry prefiere tomar un poco el aire.

En el salón, Sam y Pippin charlan animadamente sobre los acontecimientos de la Comarca, pues los de Bree se muestran interesados, mientras que Frodo, que se hace llamar Sotomonte, después de declarar que su viaje tiene el objetivo de recabar datos sobre los hobbits fuera de la Comarca para poder escribir un libro (y recibir un montón de información al respecto), se sienta apartado. Le llama la atención un viajero que no deja de mirar a los hobbits: «un hombre de rostro extraño, curtido por la intemperie (...). Tenía un tazón delante de él y fumaba una pipa de caño largo, curiosamente esculpida. Las piernas extendidas mostraban unas botas de cuero blando, que le calzaban bien, pero que habían sido muy usadas y estaban ahora cubiertas de barro. Un manto pesado, de color verde oliva, manchado por muchos viajes, le envolvía ajustadamente y a pesar del calor que había en el cuarto llevaba una capucha que le ensombrecía la cara; sin embargo se le alcanzaba a ver el brillo de los ojos, mientras observaba a los hobbits». Cebadilla lo identifica con Trancos, llamado así porque «anda siempre a grandes pasos, con esas largas zancas que tiene, aunque nadie sabe el porqué de tanta prisa».

Trancos mira a Frodo, y le invita con un gesto a sentarse a su lado. Luego le aconseja que tenga cuidado con lo que cuentan sus compañeros, pues gente muy extraña ha pasado por Bree. Pippin, mientras tanto, está contando la fiesta de despedida de Bilbo, y se acerca al momento de la mágica desaparición, así que Frodo decide hacer algo para distraer a su público y cortar la narración. Se sube en la mesa, y pronuncia unas breves palabras de agradecimiento, pero entonces alguien pide una canción, y Frodo canta sobre el Hombre de la Luna. La gente del salón, entusiasmada, le ofrece un jarro de cerveza más y le pide que vuelva a cantarla, y entonces es cuando, al dar un salto, resbala y, tras caer al suelo, desaparece.

La gente llama a gritos a Cebadilla, dejando solos a Sam y Pippin, mientras que un vecino de tez oscura y un sureño bizco salen a hurtadillas de la posada, seguidos por Herry, el guardián de la puerta. Frodo reaparece bajo la mesa, junto a Trancos, sin saber muy bien por qué el Anillo parece haberse deslizado por cuenta propia en su dedo. Trancos exige entonces tener una charla con él, utilizando para emplazarle el nombre de Bolsón.

Después de "aparecer" diciendo que simplemente se había arrastrado bajo las mesas, la gente abandona el salón. Frodo pide disculpas a Cebadilla, quien le dice que tiene que hablar con él, y que le visitará en su habitación más tarde.


En la peli:

Como ya hemos comentado, Bree parece estar nada más cruzar el Brandivino desde Balsadera, ya que la adaptación elimina todas las escenas en el Bosque Viejo. Que también se eliminaran las escenas sobre el falso plan de irse a vivir a Cricava hace que sólo ahora los hobbits descubran que Gandalf no se ha presentado a la cita.

Este capítulo ocupa la mitad de la escena que en el DVD han llamado A por la enseña del Poney Pisador (supongo que es un error de traducción). El encuentro con el guardián de la puerta y la presencia de Aragorn en la posada están calcados (aunque este último no invita a Frodo a sentarse con él), mas hay un par de cosas que cambian.

Primero, unas gratuitas burlas dirigidas a los hobbits por la gente de Bree que va por la calle. Podría pensarse que es la impresión que obtienen los cuatro personajes, ya que todas las personas con las que se encuentran parecen maleantes o borrachos, pero es algo erróneo, ya que en Bree viven hobbits, y de hecho la bienvenida de Cebadilla en la película es igual de amable que en el libro. Por cierto, aunque es raro que alguien no lo sepa ya, el cameo de Peter Jackson en esta primera entrega es precisamente de uno de estos hombres de Bree (repetirá de lo mismo en la segunda de El hobbit, lo cual en cierto modo se agradece).

El segundo cambio es que no hay canción en la posada (que resulta un lugar mucho más tranquilo, no sé si por la ausencia de los diferentes hobbits que se nombran en el libro), y la caída de Frodo que propicia la puesta del Anillo es bastante más ridícula y difícil de tapar.

Por supuesto, a los hobbits no parecen ofrecerles habitaciones, y Merry no se separa del grupo para ir a tomar aire.

En cualquier caso, un capítulo de transición que no cuenta muchas cosas y que salvo cambios menores está bastante bien adaptado.


En la próxima ocasión veremos cómo les va a los hobbits con Trancos.

Aragorn y Hasufel en 25 mm: final


Finalmente no continué el paso a paso de esta figura por motivos diversos, pero principalmente por falta de tiempo y por no estar contento con el resultado. No con el resultado final, sino con la forma en que iba dejando las diferentes partes.

Debo confesar que esta mini se me ha atragantado un poquito, y creo que ello se debe a haberme obsesionado con que quedara lo más parecida posible a las escenas de las películas. No es que eso sea especifícamente malo (de hecho, tengo por mostrarles las dos versiones de los cuatro hobbits, de las que estoy bastante contento), sino que me ha sucedido de forma puntual con esta figura, debido al escaso contraste entre las diferentes piezas de ropa del personaje.

Al final, cuando me "liberé" de esa presión, todo fue mucho más fluido. En definitiva he aumentado la viveza de los diferentes colores a base de veladuras, y el resultado ha sido más que satisfactorio. Les dejo con las fotos para que puedan juzgarlo.

Como podrán observar, he añadido en la peana algunas cerdas de un cepillo de dientes al habitual césped electrostático. Todo ello pintado con tonos ocres para ambientar la figura en un terreno similar al Rohan de las pelis.


El peltre hace buenos estandartes, pero no creo que vuelva a usar el aluminio como material para la figura. Para el próximo volveré a intentarlo a mano alzada..

En el metal he realizado un falso NMMSE (non-metallic metal sky-earth, que es una técnica muy buena para representar una superficie cromada, y que funciona de maravilla en futurista): sobre una capa metálica, apliqué algunas veladuras de marrones en la parte inferior y de azul grisáceo en la superior.

En esta foto y en la siguiente se ha colado como invitada especial una pequeña brizna de césped. Al parecer quería llamar la atención, y no sabía cómo. Vamos, lo que suele llamarse un jodefotos.


Desde este extraño ángulo pueden ver el trabajo realizado en la silla.

En esta última imagen les muestro la aplicación de textura en el estandarte, realizada a base de pequeñas líneas y punteados con un verde más claro que la base, intentando que parezca una tela ya algo gastada.

eSdlA, peli vs libro, I-8: Niebla en las Quebradas de los Túmulos


Una vez más, nos centramos en uno de los capítulos de El Señor de los Anillos, el octavo.

En el libro:

Después de pasar de nuevo la noche en casa de Tom Bombadil, los cuatro hobbits reinician el viaje en sus poneys. Poco a poco van superando las lomas quebradas que se extienden a lo largo de su ruta: «estaban coronadas de montículos verdes y en algunas había piedras verticales que apuntaban al aire, como dientes mellados que asomaban en encías verdes».

En una hondonada, los viajeros se sientan a descansar para comer, apoyándose sobre una piedra erguida en el centro. Pero «despertaron de pronto, incómodos, de un sueño que no había sido voluntario». El sol ya está bajo, y la niebla y el frío los rodea. Comienzan a andar hacia el este, en la dirección de un camino que vislumbraron horas antes.

Frodo, que va el primero, descubre de repente que los otros no le siguen y que tampoco responden a sus llamadas. Vuelve atrás y empieza a dar vueltas, y se dirige hacia el lugar donde cree oír gritos. Es, naturalmente, uno de los túmulos. Una figura alta y oscura, de ojos fríos, le aprieta «con una garra más fuerte y fría que el acero. El contacto glacial le heló los huesos y ya no supo más».

Al despertar, tendido en el interior del túmulo sobre una piedra, con las manos cruzadas, descubre a sus tres compañeros, echados junto a él, vestidos de blanco, pálidos, y rodeados de tesoros. El Tumulario avanza hacia la espada apoyada sobre el cuello de Sam. Tras sobreponerse a las ganas de usar el Anillo y huir en solitario, Frodo golpea la mano del ser con una de las espadas cortas que estaban junto a él, y a continuación recuerda los versos de Tom Bombadil. Éste llega al túmulo, y expulsa a su oscuro morador con una canción.

Luego, Bombadil traslada el tesoro a lo alto del túmulo, y despierta a los otros hobbits con otra canción. Finalmente, mientras se reponen a la luz del nuevo día, corre a buscar a los poneys, incluyendo uno para él, pues los acompañará hasta que dejen sus dominios. El tesoro queda en el lugar para romper el maleficio, y que ningún otro tumulario lo ocupe, pero él toma un broche para Baya de Oro y una daga larga para cada hobbit. Tras algunas horas de cabalgada, Tom los despide, aconsejándoles que se refugien en la posada de El Poney Pisador, en Bree (cuarta taberna nombrada en el libro).


En la peli:

¿Los tumuqué? ¿Tom Bombaquién? {Tranquilos, es la última vez que utilizo esta broma}.

Como ya hemos comentado, Bombadil y Baya de Oro quedaron fuera de la adaptación, y eso hizo que nos perdiéramos el Bosque Viejo, el Hombre-Sauce (subsanado a medias, pues metieron una escena parecida en Fangorn), y ahora también los Túmulos y sus simpáticos ocupantes.

Lo gracioso es que en la peli es Aragorn quien les entrega los puñales, aunque debió de encontrarlas en algún escondite perdido en la Torre de los Vientos.

El capítulo no es que tenga un interés abrumador para el desarrollo de la trama, así que eliminándolo tampoco nos perdemos demasiado. Sin embargo, debemos reconocer que en este punto las aventuras hobbíticas han sido totalmente esquilmadas, así que no deja de quedar un regusto agridulce.

El próximo día veremos a quién conocen los hobbits Bajo la enseña del Poney Pisador.

Diario de campaña 142 y 143: entrada en Lustal


Para compensar esta semana de inactividad (o de actividad en otros campos), vamos con el resumen de dos partidas.

Como podrán ver, nuestra mesa sigue bien surtida de jugadores, y últimamente estamos teniendo una buena racha durante la que no hemos bajado de cinco asistentes (seis contando al Narrador, es decir, el que escribe esto).

En la primera partida, hace ya un mes, los jugadores terminaron el combate contra esa mole de tentáculos que dimos en llamar engendro sombrío. A base de ir contándole cachitos (sobre todo gracias a una larguísima serie de Hendeduras del norteño) el bicho acabó cayendo.

Luego ascendieron al último nivel de aquel extraño lugar, y sobrevino una escena particularmente llamativa cuando les describí el monstruo al que debían enfrentarse (sabían que era el último, y que eliminarlo conllevaba salir por fin de la torre). No dudé en echar toda la carne en el asador, y llamé su atención sobre la baba ácida, la forma entre sapo y babosa gigante (como un hutt deformado por el Caos), y las caras que podían verse recorriendo sus intestinos, a través de su piel traslúcida. Lo simpático, como digo, fue ver que reculaban y, desde la habitación anterior (el bicho ocupaba prácticamente todo el pasillo por el que avanzaba), lo acribillaron a flechazos y virotazos. Creo que estaban lo bastante magullados del combate anterior como para, extrañamente en ellos, decidir eliminarlo sufriendo lo menos posible.

En la partida no había muerto ningún personaje, pero habían sufrido lo suyo, lo cual quiere decir que los combates están bastante ajustado. Al menos por el momento, ya que no puedo olvidar que actualmente van sin mago.

Solucionado el tema de la torre misteriosa, los PJ alcanzaron la caravana comercial (convertida ahora en una larga hilera de barcazas fluviales) en la población de Meliandhoga, un simple embarcadero que marca el límite del "Lustal profundo". Allí tuvieron una noche de descanso y, como estrellas heroicas entre los exploradores de la caravana, fueron invitados a una boda al día siguiente. Siguieron algunas escenas rápidas de roleo, incluyendo la presentación al grupo de Ärulen, Guardián del Fëa, y quien será su "empleador" mientras estén en Lygra, la capital de los albos.

Pero el politiqueo en Lustal entre los aislacionistas y los intervencionistas ha llegado a mayores, y un grupo de los primeros lanzó un atentado en pleno baile. No fue la Boda Roja, pero sí hubo algunas víctimas. Entre ellas, por supuesto, algunos de los atacantes que, con la intención de raptar a la novia, se encontraron con la defensa de las Garras y algunos PNJ.

En la siguiente partida el grupo alcanzó Lygra en la barcaza de Ärulen, y fueron invitados también a su casa de las afueras para que les pusiera en conocimiento de sus planes. El Guardián usó un ritual de sangre para convertirlos en albos y que pudieran deambular por la ciudad buscando a sus contactos, mientras él postergaba su llegada.

Ärulen pretende que su poder en el Consejo de príncipes aumente, de tal forma que la causa intervencionista triunfe finalmente. Para preparar esta aventura, como ya les comentaré, me he basado en el período de la restauración Meiji (aunque resumiendo, asimilando personajes y reduciendo el tiempo entre eventos).

Los PJ contactaron con un viejo amigo de Ärulen, pacifista redomado, a quien no lograron convencer de la necesidad ocasional de un conflicto armado. Al menos obtuvieron un dato sobre su siguiente misión: encontrar al que años atrás ejercía de contacto entre aislacionistas e imperialistas, y que, según se decía, se había refugiado en casa de su "dama de compañía" (nadie sabía quién era, por supuesto). Así que el grupo decidió contactar con otro de los príncipes más jóvenes (en términos albos), también con su propia dama, para conseguir algo más de información.

Lamentablemente, a su llegada se encontraron con algunos asesinos enviados por los aislacionistas para acabar con este príncipe, y aunque ganaron el combate, ni lograron salvarlo, ni tampoco evitaron que acudiera un buen montón de gente. El próximo día veremos en qué acaba la cosa.

eSdlA, peli vs libro, I-7: En casa de Tom Bombadil


Seguimos con la revisión comparativa, concretamente con el séptimo episodio:

En el libro:

Los cuatro hobbits atraviesan el umbral de la casa, y son recibidos por Baya de Oro, Hija del Río, la esposa de Tom Bombadil. Éste se reúne con ellos después de ocuparse de sus monturas. Cenan y pasan allí la noche. Merry y Pippin tienen cortas pesadillas, mientras que Frodo sueña con una torre y una figura que huye montada en un águila. Sam duerme como un tronco.

A la mañana siguiente la lluvia les da la excusa para demorar la partida. Tom está encantado, y pasa un buen rato contándoles historias sobre la naturaleza, sobre el viejo Hombre-Sauce y sobre los tumularios de las Quebradas, antiguos señores alzados por el poder de una sombra que llegó de sitios lejanos. Pero de Bombadil poco aprenden, pues es un ser misterioso: «El Antiguo, eso es lo que soy. Prestad atención, amigos míos: Tom ya estaba aquí antes que el río y los árboles. Tom recuerda la primera gota de lluvia y la primera bellota. Abrió senderos antes que la Gente Grande y vo llegar a la Gente Pequeña. Estaba aquí antes que los Reyes y las tumbas y los Tumularios. Cuando los elfos fueron hacia el oeste, Tom ya estaba aquí, antes que los mares se replegaran. Conoció la oscuridad bajo las estrellas antes que apareciera el miedo, antes que el Señor Oscuro viniera de Afuera». {Está declaración puede volver un poco loco a quien intente saber quién es este personaje, y haya leído el Silmarillion. Puede llegar a pensarse que Bombadil es Eru Iluvatar, el dios creador, u Orome, el primero de los Valar en descender a la Tierra Media, o también Aule, por su aspecto físico. De cualquier forma, este texto parece contradecir lo que puede leerse allí. Por mi parte, y sabiendo que poco antes Baya de Oro lo ha descrito como «El Señor de la madera, el agua y las colinas», en mi opinión Bombadil representaría un espíritu ancestral, tal vez avatar de la propia Tierra Media}.

Después de la cena, Baya de Oro canta para ellos. Luego Tom les interroga sobre su viaje, aunque ya sabe mucho porque, al parecer, ha hablado con Maggot y con Gildor. Le pide a Frodo que le muestre el Anillo, y Tom lo contempla, riéndose. Lo sorprendente es que el objeto no le afecta: no se hace invisible al ponérselo, realiza un pequeño truco de prestidigitación, y cuando Frodo lo usa Tom sigue viéndolo. Finalmente, Bombadil les aconseja dirigirse hacia el norte, acercándose a las laderas más bajas de las Quebradas, para tomar el camino del este. Por si se meten en problemas, les enseña una canción con la que podrán llamarle.


En la peli:

¿Tom Bombaquién? Como ya comenté, el nivel épico de la película y el peligro del Anillo se hubieran visto muy perjudicados si el bueno de Bombadil hubiera salido en la pantalla haciéndolo desaparecer y riéndose de él. Así que este capítulo no fue adaptado en absoluto. Una pérdida menor, por supuesto.

El próximo día comprobaremos cómo les va a los hobbits, cuando se vean sumidos en la Niebla en las Quebradas de los Túmulos.

Aragorn y Hasufel en 25 mm (días 3-5: silla, rostro y paños I)


Terminada la montura en los días previos, me puse con el propio Aragorn. Nada mejor que obtener algunas imágenes del héroe tal y como aparece en Rohan. Fíjense que los colores de la ropa varían mucho en función de la iluminación (la del momento de grabación y la añadida durante la postproducción). Los tonos más exactos debieran ser los que aparecen en la tercera imagen, aunque muy posiblemente en el espacio tan pequeño que representa una miniatura resaltarían en exceso junto con la capa y el color gris azulado del caballo. Mi intención es, pues, acercarme a la segunda (sin necesidad de que sea todo muy exacto).





Por su parte, la primera y la cuarta imágenes vienen muy bien para ver la capa y la silla de montar. Siento decir que no tengo buenas imágenes del pintado de esta última, porque todas las fotos que hago durante el proceso son desde arriba. El modelado de la silla en la miniatura es excesivamente plano, y no marca si estás viendo una silla, una manta, o qué. Así que tuve que "inventar" los límites de las piezas. La parte más roja fue pintada con Carne enana (Cit) -desaturando un poco con azul-, seguida simplemente de Tinta avellana (Cit). La manta con Marrón de Khemri (Cit) y Gris Ironhull (P3). Tuve la feliz idea de imitar los flecos pintando pequeñas líneas de negro; no da textura ninguna, pero en mano da el pego.

El color que usé para el sombreado de la manta me sirvió como capa base de los pantalones, que fui aclarando con Hueso deslucido (Cit).

Luego pasé a las manos y, más importante, el rostro. Verán que Viggo Mortensen tiene un tono de moreno tirando a anaranjado, así que usé Marrón vómito (Cit) mezclado con Carne enana (Cit), iluminando con Piel bronceada (Rac) y Piel envejecida (Rac). Marqué mucho los pómulos usando el color base con un poco de Marrón carbonizado (VGC). El sombreado con este color y las luces con Hueso deslucido se ha ido convirtiendo en un punto de unión entre las diferentes zonas, de tal forma que comienzo a ambientar la figura.


Para esa especie de tabardo rojizo, comencé con Tierra de Avagddu (Rac) y Carne oscura (Cit), y fui iluminando añadiendo cada vez más Hueso deslucido (Cit).




Por último me puse con la chaqueta, que es de un tono verde camuflaje, pero muy oscuro. El color base es una mezcla de Verde traje de batalla (P3), Verde camuflaje (Cit), Tierra de Avaggdu y negro (no puedo precisar en qué cantidades, porque fui probando hasta conseguir llegar al tono deseado). Lo malo es que estaba muy saturado; esto es, era demasiado "verde": el tono era el correcto, pero debía corregir sólo la saturación.

Y esto me dio bastantes quebraderos de cabeza (creo que, básicamente, porque no suelo usar el verde en mis figuras, y mi "zona de confort" está en los azules y marrones). Para desaturar un color (esto es, acercarlo a la línea neutra del gris), hay diferentes opciones: añadir su complementario (como al poner azul en las mezclas de los colores carne; pero esto modifica el tono), añadir gris (me parecía lo más lógico, pero en este caso, por la mezcla de diferentes pigmentos, el color se iba a un azul grisáceo), añadir blanco (descartado en este caso) o añadir negro (que también me modificaba el tono, ya que hay bastante amarillo en el Verde camuflaje). Así que al final decidí aplicarlo tal cual, y luego modificar el color a base de veladuras. Eso aumenta las horas que debo dedicarle a la figura.

Después de aplicar el color base (primera imagen), y sin iluminar, sombreé añadiendo Marrón carbonizado (segunda imagen; puede verse el cambio de tono que les comentaba). Luego hice una nueva mezcla, más aguada, esta vez sólo con Verde traje de batalla y Marrón carbonizado, y fui aplicándolo poco a poco (tercera y cuarta imágenes).





Y eso es todo por ahora. No he puesto demasiadas fotos del proceso porque, aparte de acumular demasiado trabajo para una sola entrada, no me gusta cómo han quedado las imágenes. Probaré cambiando el fondo o la iluminación, a ver qué tal salen las próximas.

eSdlA, peli vs libro, I-6: El Bosque Viejo


Sexto capítulo de El Señor de los Anillos, con el que llegamos a la mitad del primer libro en este repaso comparativo.

En el libro:

Antes del alba, los hobbits toman los poneys y parten de la casa de Cricava. Atraviesan la cerca que marca el límite entre los Gamos y el Bosque Viejo por un túnel, lugar donde Gordo Bolger les despide. Merry les cuenta alguna cosa más de aquel peligroso lugar: «A los árboles no les gustan los extraños: te vigilan. Por lo general se contentan con esto, mientras hay luz, y no te molestan demasiado. A veces los más hostiles dejan caer una rama, o levantan una raíz, o te atrapan con una liana. Pero de noche las cosas pueden ser muy alarmantes, según me han dicho». Al parecer, tiempo atrás los árboles acudieron para atacar la cerca, hasta cubrirla, y los hobbits los cortaron a cientos, haciendo una gran hoguera.

Merry trata de encontrar la senda que los llevaría desde el túnel hasta el Claro de la Hoguera, pero mientras van caminando sólo hay árboles por todas partes. Aún así logran llegar al lugar, y avanzan por una senda más o menos ancha en la dirección que les interesa. El calor y el silencio opresivo va haciendo mella en ellos, y aunque Frodo trata de animarlos con una canción (Oh, vagabundos de la tierra en sombras, / no desesperéis. Pues aunque oscuros se alcen / todos los bosques terminarán al fin), su voz es sólo un murmullo. Cuando logran llegar a una pequeña loma desnuda, Merry les señala la línea del Tornasauce, donde no piensa acercarse, pues es el lugar más extraño del Bosque Viejo.

Pero los árboles parecen ir bloqueando su paso, y son desviados una y otra vez. Finalmente, a pesar de su deseo, se topan con el río Tornasauce. Siguen una senda paralela a su orilla (ignorando quién ha podido hacerla), pero van sintiéndose cada vez más cansados. Finalmente, a la sombra de un enorme sauce, caen amodorrados: Merry y Pippin de espaldas contra el tronco, Frodo cerca de unas raíces que se retorcían hacia el agua. Sam, de repente, se siente inquieto («Este árbol enorme no me gusta nada. No le tengo confianza. ¡Escucha cómo canta invitando al sueño! ¡No me convencerá!») y logra rescatar a Frodo, que ha caído al agua, bajo una raíz que lo mantenía sumergido. Juntos acuden al otro lado del árbol, donde encuentran que los ha atrapado el árbol, y sólo son visibles las piernas de Merry sobresaliendo del tronco. Como los golpes no funcionan, a Sam se le ocurre hacer fuego, pero los gritos de Merry (amenazado por el propio árbol) los obliga a apagarlo.

Entonces llega el personaje más estrafalario jamás contemplado, cantando una rarísima canción (¡Hola, dol! ¡Feliz, dol! ¡Toca un don diló!), vestido con una chaqueta azul y unas botas amarillas, y llevando unos lirios de agua para su dama: es Tom Bombadil, y con una cancioneta logra que el Hombre-Sauce libere a los dos hobbits. Luego los invita a su casa, y se marcha por el sendero, cantando y saltando. Los cuatro amigos tratan de seguirle, y aunque quedan rezagados finalmente llegan a una casa, donde una canción les da la bienvenida.


En la peli:

¿El Bosque cuál? ¿Tom Bombaquién?

En uno de los vídeos que acompañan a la edición en DVD de La Comunidad del Anillo, una de las guionistas explica la razón de eliminar a Bombadil: es un personaje demasiado alejado del ideal épico y oscuro que deseaban transmitir. Me parece una idea más que razonable, habida cuenta de que la escritura de la novela en este punto todavía no había alcanzado la dimensión que logrará más adelante.

Cualquiera que lea los volúmenes de Historia de El Señor de los Anillos (editados por Christopher Tolkien) advertirá que cuando escribió estos capítulos Tolkien no sabía por dónde tirar: estaba intentando realizar una continuación de El hobbit, que para él era una historia cerrada. En este punto decidió incluir un personaje procedente de los cuentos que creaba para sus propios hijos, basados en un muñequito que tenían los chavales.

Así pues, considero acertado eliminar a Tom Bombadil (la lista de personajes eliminados o con papel reducido sigue aumentando, después de Gildor, Maggot y Bolger). Sin embargo, que el Bosque Viejo no apareciera para nada, y los hobbits pasaran directamente de Balsadera a Bree fue un poco chocante.

En una escena de Las dos torres (creo que sólo como escena extra de la edición extendida -escribo ahora de memoria-) se ha incluido una adaptación del encuentro con el Hombre-Sauce, aunque en esta ocasión sucede en Fangorn, el rescatador es Bárbol y, lógicamente, no incluye a Sam y Frodo. Una pequeña satisfacción, que además provoca que esos dos personajes tengan un poquito más que decir en la segunda entrega. Pero ya tendremos tiempo para hablar de ello.

De momento, el próximo día comprobaremos qué hacen los hobbits En casa de Tom Bombadil.


Reseña: Vinas Solamnus, de J. Robert King


Hoy les traigo una novela ambientada en Dragonlance. Concretamente es una mirada a los primeros años de Vinas Solamnus, el fundador, entre otras cosas, de los famosos Caballeros de Solamnia. Pensaba que la novela se centraría precisamente en este hecho, pero me equivocaba totalmente.

Pero empecemos por el principio: ¿quién es J. Robert King?

Amante de la literatura fantástica desde niño, en su trabajo como editor acabó recalando en TSR. En dicha compañía pasó varios años, ocupando un puesto en el equipo de diseño, mientras al mismo tiempo realizaba algunas aportaciones para algunas revistas. Siguiendo con sus tareas para TSR, también escribió algunos relatos y, ya en 1992/3, sus dos primeras novelas, ambientadas en el universo de Ravenloft. A éstas las siguieron otras dos novelas para First Quest (1995), una trilogía para Planescape (1996-97), la novela que hoy nos ocupa, diversos relatos y tres novelas pertenecientes a una larga serie de Reinos Olvidados (1998), y por último ocho novelas y algunos relatos para Magic: The Gathering (1999-2003). Como vemos un autor de franquicia que ha ido, como abejita trabajadora, saltando de ambientación en ambientación. De su propia mano (más o menos), tenemos una trilogía de corte artúrico (Mad Merlin, 2000-03), una comedia negra (Suicidals Anonymous, 2006), un pastiche sobre Sherlock Holmes (Shadow of Reichenbach Falls, 2008) y un par de lo que el autor llama suspense metafísico (The Angel of Death in Chicago y Deaths's Disciples, 2009-10). En 2011 retornó al franquiciado con una novela para Guild Wars. Al menos 27 novelas en dos décadas, ahí es nada.

Centrándonos en Vinas Solamnus, el primer caballero, nos encontramos con una novela no demasiado larga (unas 300 páginas) que parece no estar adecuadamente desarrollada. Toda la primera parte transcurre en sucesivos saltos adelante, algunos de varios años, lo que difícilmente hace que el lector pueda sentir empatía por el personaje principal. Al comienzo es un joven impetuoso con ganas de participar en las batallas contra los ogros que amenazan su nación; luego, como comandante de una tropa, acaba participando en una pequeña rebelión (ya que no está de acuerdo con la opresión sufrida por el pueblo a manos de los militares) y finalmente pasa a ser un clérigo de cierta importancia (este cargo y el anterior, gracias a que su padre es prácticamente la mano derecha del emperador de Ergoth, donde transcurre toda la historia).

Esto transcurre en una cincuentena de páginas, y tampoco es mi intención resumir todo el libro. Baste decir que Vinas pasa a ocupar el puesto de su padre (y, por tanto, apoyar al emperador y su necesaria opresión), y tiempo después es enviado a sofocar una rebelión en Vingaard. Como no accede a caer bajo la seductora pasión de la joven esposa del emperador, ésta se convierte en enemiga suya y pasa a poner en serios aprietos su avance hasta la fortaleza rebelde. Con la rebelión ya sofocada (a pesar de las muchas veces en que Vinas parece querer contravenir las órdenes), el personaje pasa a ocupar el puesto de líder rebelde, y entonces se lanza a la conquista del resto de Ergoth, incluyendo su capital.

Los fallos principales de todo este segundo tramo, escrito básicamente como una sucesión de luchas y escaramuzas, son dos. En primer lugar, unos enemigos que son en todo malos de cuento de hadas (el emperador malvado, la dama despechada, etc) sin una motivación verosímil. Y por otro lado unos aliados que sólo siguen las decisiones de Vinas, se encuentre éste a un lado de la lucha como al otro: la amiga de la infancia (por supuesto, enamorada del héroe), el viejo y experimentado guerrero, o el clérigo buenazo, todos actúan por y para Vinas, sin cuestionárselo. Por cierto, que lo mismo sucede con las tropas, que se pasan de bando casi sin dudas, y los rebeldes de Vingaard, que cambian de líder como de chaqueta. Podríamos pensar que es por las dotes de liderazgo de Vinas o por su buen hacer retórico. Pero es que esto no es así; aparecen un par de discursos, pero son tan vacíos como el personaje, y las impresiones que causan a los soldados ni siquiera están representadas.

Así pues, si a una trama excesivamente lineal le añadimos unos personajes sosos, tendremos algo que sin llegar a ser un bodrio, roza el límite. El libro está bien escrito y se deja leer con facilidad, aunque las luchas son un tanto farragosas, pero no es una buena lectura. Y por si fuera poco, el nacimiento de las órdenes de caballería solámnica aparece como un simple pensamiento en la mente del personaje, ya en el epílogo de la historia.

Aragorn y Hasufel en 25 mm (días 1 y 2: montura)


Comienzo el pintado de esta figura. En primer lugar un par de capas muy finas de imprimación. Las aplico a pincel, añadiendo al negro un poco de marrón para crear un tono de chocolate muy oscuro. Esto es únicamente para ver mejor los detalles de la figura y para que las fotos que tomo inicialmente me sirvan después para ver los planos de luz y sombra.

A continuación tres de esas imágenes. Como podrán observar he avanzado bastante la peana, aunque cuando termine la figura completamente la decoraré más, añadiéndole hierba pajiza, como la que puede verse en el Rohan de las pelis. De momento tiene algunos pinceles secos de diversos tonos de marrón, uno a continuación del otro: Marrón bestial (Cit), Piel de serpiente (Cit), Caqui Hammerfall (P3) y Hueso deslucido (Cit). En las fotos no se aprecia bien, pero también he añadido algunas zonas con un resaltado muy ligero de Rosa tentáculo (Cit) y otras con Carne muerta (Rack). Esto le da algo de variedad (y realismo) a una peana tan grande.




Como habrán observado por el título de las entradas, he decidido representar a Hasufel en la montura de la miniatura. En El Señor de los Anillos (la novela) Éomer entrega a Aragorn, Legolas y Gimli dos caballos de guerreros caídos. Concretamente son Hasufel y Arod. Posteriormente, ya en Isengard, una de las Compañías Grises le trae a Aragorn su caballo, Roheryn (el "caballo de la dama", pues fue un regalo de Arwen). La historia de Brego (el caballo que enloquece por la muerte de su jinete, Théodred, y que es liberado por Aragorn para luego encontrarlo en la ribera del río) es muy bonita, y probablemente hubiera gustado a Tolkien, pero es una innovación de los guionistas de las películas. Otro cambio en la adaptación es el color de Hasufel: la montura entregada por Éomer a Aragorn es marrón, mientras en el libro se dice claramente que es gris oscuro, y de hecho su nombre así lo muestra (hasu, gris, y fel(l), piel o manto de pelo). Así que para personalizar un poco más la figura, además de añadir el estandarte decidí pintar a Hasufel como tendría que ser. Para ello comencé una búsqueda de imágenes con la ayuda de San Google, encontrando diversos tonos de gris oscuro y gris azulado.







Yo me decanté por intentar imitar el pelaje del ejemplar que aparece en las dos últimas fotos. En primer lugar porque así tenía la imagen de frente y de perfil, y en segundo por la variedad de colores y de manchas (si se fijan detenidamente, tiene un lucero blanco entre los ojos, patas negras pero con calcetas blancas en ambas derechas {lo que cambia, incluso, el color de los cascos}, y la cara y el final de la cola de tono rojizo). Todo eso podría resultar en un montón de trabajo extra, pero me resultaba más interesante.

Comienzo con el color base, formado por los colores que pueden ver al fondo de las imágenes: negro, Marrón carbonizado (VGC), Gris sombra (VGC), Gris Ironhull (P3) y Marrón Gun Corps (P3). No sé la proporción concreta, ya que fui añadiendo de unos y otros hasta que obtuve un azul grisáceo no demasiado frío ni saturado. Lo difícil de pintar caballos es que el resultado queda muy "plástico" y con este tono todavía más.


Para solucionarlo no tenemos otro remedio que resaltar la musculatura del animal con el proceso de luces y sombras, pero buscando al mismo tiempo difuminar los colores. En este punto nos ayudarán las imágenes del caballo real que hemos elegido. Para las sombras añado más cantidad de Gris Ironhull y de negro. Para las luces, juego con el Caqui Hammerfall, el Gris frío (VGC) y el Gris Astronómico (Cit).


Contento con el resultado (aunque es algo más azul que el original, debemos aceptar que a esta escala los colores deben exagerarse para que queden bien a simple vista), paso a remarcar los tonos diferentes de las crines, la cola, las patas y la cabeza. Uso para ello los colores previos, añadiendo el Terracotta (Cit), y aplico muchas pasadas con la pintura muy diluida. Ojo al difuminado del cuello.




Como ven, he añadido algunos puntos de transición entre las luces y las sombras también con el tono rojizo, aunque no tan exagerado como en la cabeza. Ahora uso Gris códex (Cit) y Caqui comando (Cit) para suavizar todas las transiciones y reducir la saturación. Aprovecho para resaltar un poco los ollares y los belfos con este mismo color. En los ojos simplemente doy un toque de Hueso deslucido en la parte trasera y otro de Marrón de Avagddu (Rack) en la delantera.



Ya en el segundo día de pintura (en realidad, cuando digo 'día' debe entenderse que son dos o tres horas durante la madrugada), pinto las calcetas y los cascos, así como los correajes. Para estos últimos uso Marrón carbonizado, con un degradado muy lento en el que voy añadiendo poco a poco Piel de serpiente.







Como pueden ver también le he pintado la mancha de la frente. Les dejo con un par de imágenes tomadas con mejor calidad (y un par de pasos más que detallaré el próximo día), y la repetición de las fotos del caballo real, para que comprueben fácilmente si he cumplido mi objetivo.