Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

Se rifa un legado


Supongo que algunos ya se habrán dado cuenta de que he iniciado un sorteo con Rafflecopter (sobre todo los que al entrar en el blog hayan observado el gran cuadro blanco que me he visto obligado a colocar en la parte superior -porque en el lateral no cabía-).

El premio de la rifa, como podrán ver, es un ejemplar impreso de mi último libro, y para ganar participaciones solo hay que seguirme en Facebook o Twitter, visitar mi perfil o escribir algún tweet al respecto. El sorteo será el próximo 23 de abril, Día Internacional del Libro.

¡Suerte a todos los que participen!