Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

¿Sci-fi?

Miren esta foto:

¿Una nave espacial de un videojuego? ¿Un nuevo tipo de virus observado al microscopio?
No, tan sólo es el aeropuerto de San Francisco de noche.
El mundo está loco, y si no, que se lo digan a mis colegas del blog Mundo Pandémico.

Otra partida

Una vez más, el grupo de las Garras del Fénix se reunió en nuestra casa para disfrutar de una tranquila partida de rol. En este caso, jugábamos nuestra campaña alternativa, la de los Cayados de Levante, ambientada en el Imperio de Zalisdonia. Para esta campaña, se nos ha unido Alex, que durante todo el año pasado estuvo en tierras italianas. Aquí aparece huyendo de la ira del Narrador, mientras mi querida Eva aprovecha el parón para apuntarse algún objeto en su hoja de personaje:

Aquí, el airado Narrador:

Y aquí, el grupo (con la excepción de Eva, que era la fotógrafa y jugaba con Idriel). De izquierda a derecha, el ya citado Alex (con el druida Meril), Karol (¿Karol? ¿Seguro que eres tú? Pero si esto era una partida de rol...; en realidad, no jugaba, pero se nos unió a la hora de comer), Alfredo (con el duergo Norath), Guille, que trataba de incluir a Alfredo en nuestro foro (llevaba a la hechicera Olië), Roberto (que llevaba al diplomático Jirebrak) -vaya carita, no sabe lo que le espera-, y Ana (con el caza-recompensas Lethan).

Y Robi, siempre posando con alguna carasa:

Durante la partida, que adaptaba el módulo D0 de Paizo (ambientado en el Darkmoon Dale de Golarion), el grupo penetró en la aldea de Albor (esquematizada a la izquierda en la pizarra) y tuvo que viajar hacia la arboleda de madera-oscura (a la derecha), con la misión de conseguir algunos ingredientes necesarios para desarrollar una cura a la plaga que asolaba el villorrio.

En el momento final, nuestros héroes se enfrentaron a un solitario duergo, cuyos hijos habían sido asesinados por albos. Así pues, habían encontrado el origen de la enfermedad. Sin embargo, la cosa no iba a ser tan fácil:

En una sala repleta de trampas que el enemigo conocía muy bien, el grupo trató de atacar tanto el centro como los flancos. Amenazado por Jirebrak, el maldito duergo movió una palanca que abrió un pozo, por donde el heroico arekí caía:

En su última tirada (la que calculaba el daño provocado por los treinta metros de caída y las estacas del fondo), Robi todavía sonreía:

Pero el cruel Narrador no tuvo piedad, y arrancó de sus manos la hoja de personaje mientras, encarnando a Dom-Tarien, disfrutaba viendo caer los últimos granos de su vida:

El colmo fue que, tras Jirebrak, el duergo empujó a dos personajes más (Meril e Idriel) al pozo. El resultado del combate: una baja (Jirebrak), una rodilla fracturada (Norath), un codo quebrado (Olië), un brazo roto (Idriel), unos nudillos magullados (Lethan), y un costado atravesado por una estaca (Meril). Al final, el enemigo tuvo que ser muerto por la maga, pero usando para ello un pequeño trabuco (y eso que las armas de fuego son francamente extrañas en Zalisdonia, e inexistentes en el resto de Lüreon).

Una nueva encuesta

En relación a la nueva toma de contacto con los escritos de Balada paelia, me ha surgido cierta duda en el nombre de la capital alana. Y es una duda que no puedo resolver sólo, así que solicito vuestra ayuda:
La ciudad de la Verde Muralla, la siempre Imbatida, había sido escrita siempre por mí como Antagis, mientras que al pronunciarla, decíamos (yo el primero) Antajis. Pero mi intención es que, cuando escribo g, se pronuncie siempre como en gato. Después de tanto tiempo, me he acostumbrado a escribir una cosa y pronunciar otra, así que rogaría que contestárais a la encuesta que encontraréis a la derecha, eligiendo entre:
Mantener la escritura de Antagis (y por tanto modificar la forma en que la nombramos), o
modificar la escritura a Antajis (y por tanto mantener la pronunciación).
Gracias por anticipado.

Por fin, las fotos de la partida

El pasado 6 del mes actual, las Garras del Fénix se reunieron una vez más en los llanos de Murviedro para disfrutar un día más de una sana y divertida partida de rol. Esta vez, las bajas habían hecho algo de mella, y sólo acudieron (de derecha a izquierda): Ana, que jugaba con Lenara y llevaba también a Vilem, personaje de su hermano; Roberto, con Grar; Alfredo, con Taffel y el enorme Jarad, personaje del otro hermano Roig; Eva, con Vaire y Nali; y un servidor, que se vio obligado a llevar a Lompûr y Mizmundi, la mascota del grupo.

Incluso cuando no lo pretende, Roberto parece posar:

La típica imagen desde mi puesto, esta vez sin pantalla:

Y la razón de que no hubiera pantalla es que por una vez nos decidimos a usar una abultada escenografía. Bueno, al menos desde nuestra óptica, acostumbrados como estábamos a una hoja cuadriculada cualquiera:

El tablero, de tamaño DIN A2, está formado por cuatro tapas de plástico (de las que ponen en las copisterías para las encuadernaciones), cubriendo cuatro folios donde imprimí la rejilla hexagonal (conseguida en la red), y con la consistencia adquirida por cuatro trozos de cartulina; todo ello protegido con el film de forrar libros. Tanto las colinas como los árboles son de Citadel (sí, ya sé que es una marca más cara, pero en el tiempo en que la compré, todavía no conocía el amplio mercado). Como apoyo, pensé en usar los vasos de los jugadores, para que la sed les llevara a acabar los combates más deprisa. Pero me hacían trampas.

Una buena imagen del momento de la emboscada, con nuestro grupo arriba a la derecha, y los albos de Lustal desplegados en la esquina contraria:

Y, por último, la visión de un arquero albo en mitad del combate:

Vilem en miniatura (I)

Y esto es lo poco que pude pintar durante estas vacaciones. Perdón por la calidad de las tres primeras fotos, pero fueron tomadas en un móvil por una mano no muy experta (la mía).
La mini es de un legionario, como se ve, de Latorre Models:

Ahora bien, el tipo se parecía bastante a Russell Crow en Gladiator, así que probé a cambiarle la cabeza, desesperanzado porque de esta escala (54 mm), no es que tenga muchas piezas sobrantes. Sin embargo, descubrí que casaba perfectamente con la cabeza de un mago de Andrea Miniatures (Khaerus, de la serie Warlord Saga). Además, dudé entre simular con el pintado que se había herido el brazo, o colocarle un escudo (ya que lo veía muy caído, muy estático), optando por esto último. Aquí pueden ver el despiece desde más cerca (aunque igualmente borroso):

A la hora de pegar puse un pelín extra de pegamento en la unión del cuello, tratando de que, al salirse por los bordes, pareciera una camisa. Sin necesidad de usar masilla, así es como quedó:

Luego apliqué una horrible capa guía en marrón, que me provoca más dolores de cabeza que otra cosa. Así que, conforme me decido a hacer una zona, primero la imprimo:

En esta vemos, un poquito mal todavía, que he tratado de envejecer la piel de la mini, aunque todavía queda mucho trabajo de sombras. Lo que sí está prácticamente finalizada es la capa. La idea es que fuera tirando a negro, pero como es muy difícil de iluminar (si usamos gris, parecerá gris), me tiré por el marrón-verdoso tipo militar, por lo que usé sobre todo el RLM grey de Tamiya como color de luz máxima. El resultado, al menos en mano, es el de un paño gastado. Ahora faltará mancharlo y rozarle los bordes:

La entrada en Lustal de las Garras

En el otro lado de Lüreon, el grupo principal trataba de conseguir uno de los "objetos del rey". En concreto, buscaban el escudo conocido como "Figura del Rey", que había sido ocultado por lo imperiales tras la toma de Lander en el Santuario de Hurion, un templo a un... básicamente a un capitán muerto en una cruzada contra los albos. Pero he aquí que el santuario había sido asaltado días atrás (qué casualidad) por un grupo de Lustal, a las órdenes de Ärulen Thelion, el gran caudillo asentado al norte.
Así pues, la partida del último domingo trataba de dar caza a este grupo. Pero entre los horarios raros de Cercanías, y las charretas (llevábamos sin quedar desde finales de Julio), únicamente pudimos hacer un combate en la "aduana". Eso sí, con una escenografía desusada por estos lares que gustó a todos. En breve podrán ver algunas imágenes en Los chismes del Narrador.
¿Y ahora? Las Garras del Fénix ya han derramado sangre en suelo albo (primer error, se supone), y han dejado escapar a un par de los guardias (eso seguro que es un error). El camino a seguir tras la pista del escudo les lleva a Lygra, una de las dos grandes ciudades albas. ¿Podrán estar allí a salvo? Ahora os toca opinar a los jugadores.

Escritor encarrilado

Vamos a ir concretando lo que he ido haciendo este verano. Naturalmente, empezaremos por mi pasión, la escritura. mi incipiente primer libro ha dado un gran salto hacia adelante. Como ya saben, la historia (Cantata de los Dos Imperios) ha estado siempre muy clara, pues no es más que la novelización de la campaña que jugamos en nuestro grupo de rol.
El primer tomo, Balada paelia, debe llevar desde la reunión del grupo hasta el Asedio de Canalburgo. Sin embargo, hasta el verano pasado no habia llegado más que hasta el primer capítulo, y los héroes habían quedado en una olvidada gruta en las colinas que circundan Basilte (villa antes conocida como Var'as-tir). Y durante el año, por culpa de los estudios, no conseguí avanzar nada.
Como ya les comenté en una entrada anterior, durante las dos semanas pasadas en Benidorm, he modificado algunas pequeñas cosas en el prólogo, he re-escrito todo el primer capítulo y he añadido un segundo. Ahora el grupo ya ha encontrado a Vilem y a Eläratran, y ha salido del enclave del Concilio de la Balanza en la Marca del Ángulo, Ars Lömendor (anteriormente conocida como fortaleza Vïstara).
Ahora, antes de continuar con el tercer episodio, debo preparar el interludio sobre la capa raída, donde aparece el siempre querido personaje de Peristerio. Pero eso será después de la convocatoria de septiembre.

La última partida antes del verano

El día 26 de Julio, las Garras del Fénix se reunieron un domingo más para disfrutar de una buena partida de rol. Era la segunda vez que quedábamos en Sagunto (porque ya me había mudado con mi novia), pero en la primera no hicimos fotos.
Me he resarcido haciendo algunas a las figuras de los Caballeros del Zodiaco que coleccionamos con pasión infantil. Pertenecen a la nueva hornada de muñecos que han ido sacando en los últimos años; las figuras de las armaduras son de las antiguas. Una visión general, con mi querida Eva y el gran Alfredo en primer plano:

Y estos son los de la derecha (los caballeros de bronce -sólo nos falta por conseguir Lobo y León-, el caballero Cristal, un caballero hecho con piezas sobrantes, la armadura de Águila y Hyoga con la armadura de Virgo):

Un plano general de la parte izquierda:

Y, de ella, la parte inferior (un par de caballeros de Asgard, cuatro de Poseidón, y algunos de los personajes de la nueva saga de Hades):

Y, de la parte superior, la izquierda (de Aries a Virgo):

Y la derecha (de Libra a Piscis):

Respecto a la partida (que a eso íbamos), en un primer momento les muestro el mapa de Lüreon a los jugadores. Pueden ver la pantalla de Conan, señal de que la partida se centraba en el grupo oriental. Lo que no sé es cómo puse esa cara entre malo y tontolculo:

Y la partida desde mi perspectiva, con Alfredo, Guille, Rob y Ana, transmutándose en una botella de cola-konga:

Y desde el ángulo, una vista un poco más amplia del salón. Y, aunque parezca decorado con el Pet society, a mí me gusta. Y sí, dos ordenadores.:

No sé si se habrán fijado en lo moñas que está Rob, mostrando orgulloso su abanico, pero aquí pueden verlo mejor: